Laura y su experiencia con la gatoterapia

Entrevista

Un gato cogido en brazos por su dueña
Laura abrazando a su gato Bigotes

Nos encontramos con Laura en su casa. Dos pequeños felinos no dejan de observarnos.

«No dejes que Mila y Bigotes te intimiden , son muy mansos , pero ya sabes que los gatos son muy territoriales» dice Laura entre risas.

Laura tuvo su primera terapia con gatos hace un año y desde ese momento su vida cambió. «Esta experiencia le cambió la vida». Pasó de tener depresión, estar irritada y estresada a convertirse en «La loca de los gatos» como se describe ella, «pero loca feliz»

P: ¿Cómo era tu vida antes de tu primera terapia con gatos?

R: Yo nunca he sido una persona de las que muestran sus emociones….nose… siempre me he guardado las alegrías y tristezas para mí… Y eso me causaba mucho estrés, ¡se me caía el pelo y todo! Siempre estaba tensa.

P: ¿Y cómo te enteraste de que las terapias con gatos eran buenas para el estrés?

R: Mi madre había viajado recientemente a Japón y ahí había escuchado que los Cafés de gatos eran muy populares en la cultura oriental porque les ayudaba a expresar sus sentimientos y eso les hacía relajarse. Entonces buscó por si había alguno en Madrid y descubrimos uno


En los cafés para gatos, los felinos permiten que los clientes les toquen, abracen, jueguen con ellos y asi de esta forma las personas que acuden al local pueden desestresarse.

Esto es lo que le ocurrió a nuestra entrevistada , Laura.

P: Cuéntanos como fue tu primera terapia asistida con gatos

R: Fui al Café con mi madre, al principio yo no estaba muy convencida con el plan, pero si esto iba a hacer que dejase de caérseme el pelo , al menos lo tenía que probar

P: ¿Cuál fue tu primera reacción al entrar en el café de gatos?

R: Recuerdo que todos los allí presentes me parecieron unos frikis jajajaja estaban en círculo sentados en el suelo y una terapeuta les iba pasando los gatos. Yo me senté con mi madre y me pasaron uno. Nunca había visto un gato tan gordo, se parecía al gato gordo y blanco de la película «Stuart Little» y me puse a tocarle la barriga ¡ y el animal ni se inmutaba! Sin darme cuenta el tiempo pasó volando.

P: ¿Y cuánto tiempo tardaste en decidir que querías tener tus propios gatos? Porque he visto que tienes dos gatos

R : Sí, Mila y Bigotes – dice Laura sonriendo y mirando hacia donde se encuentran los gatos -desde ese día no dejé de visitar el Café pero al mes ya no me bastaba con ver a los gatos un par de horas a la semana, quería estar con ellos a todas horas y se lo conté a mi madre y accedió a que adoptásemos a nuestros propios gatos porque sabia que la terapia me estaba haciendo efecto.

Los días de estrés ya suenan muy lejanos para Laura, en la entrevista no ha dejado de sonreír mientras narraba su historia.

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