CRÓNICA
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Mateo es un mini schnauzer al que Claudia y su familia rescataron de una protectora de animales hace 3 años. Pero según ellos, fue Mateo quién rescató a Claudia y no al revés.
Claudia padece autismo desde que nació y siempre le ha costado relacionarse con otras personas y le daba miedo el contacto físico, pero la llegada de Mateo la ha ayudado a superar sus fobias. Mateo es el único ser vivo al que permite que le toque y abrace y se tumbe encima suya.

5 de mayo de 2019,
Son las 9 de la mañana. Mateo sale de su caseta y se dirige a la cama de Claudia pero ella aún duerme. Entonces, se acerca a ella y empieza a gruñir para despertarla. Claudia le mira de reojo y se vuelve a dormir. Pero Mateo no se da por vencido, de un salto se sube a la cama y comienza a chuparle la cara. Finalmente se despierta e interpreta la señal de Mateo ya que este no ha dejado de hacer lo mismo cada mañana desde que llego a la casa de Claudia.
Una vez en el parque, Mateo se dirige corriendo al árbol más cercano para hacer sus necesidades. En cuanto termina empieza a ladrar y a rebuscar entre los arbustos. Coge un palo con la boca y se lo lleva a Claudia para que se lo lance. Los ojos le brillan, consecuencia de la felicidad y ganas de jugar que desprende. Es evidente que Mateo necesitaba salir a la calle porque se ha vuelto hiperactivo.
Una hora después, Mateo y Claudia vuelven a casa.
Claudia recoge la habitación, guarda la cartera, el cuaderno ,estuche y folios en la mochila bajo la mirada triste y fija de Mateo; quién es consciente de que su dueña le va abandonar para ir a la universidad.
El pequeño perro acompaña a Claudia a la puerta y cuando esta la abre, intenta colarse, pero no lo consigue, ya que Claudia cierra la puerta justo a tiempo. Entonces Mateo, empieza a llorar arañando la puerta, no quiere quedarse solo.

Pasan las horas, y Mateo sigue detrás de la puerta esperando la llegada de la persona a quién más quiere. Está tumbado en el suelo, aunque a veces vuelve a su caseta a comer el cuenco de comida que le han dejado preparado.
El padre de Claudia pasa por delante de Mateo y al verle con esa cara de pena se compadece de él y le saca a dar un paseo. En la calle , Mateo está eufórico corriendo y jugando con los perros de los vecinos . Un rato después , ambos vuelven a casa y se tumban en el sofá a ver la televisión.
De repente se oye una llave girar en la cerradura y alguien abre la puerta. Mateo sale disparado hacia la puerta a recibir a su mejor amiga, que ya ha vuelto de la universidad. Literalmente da un brinco y Claudia le coge en brazos y ambos se funden en un gran abrazo. Luego le suelta y los dos se van al jardín a jugar hasta que anochece.
