Pero…¿qué es la zooterapia?

Reportaje

En 1792 se optó por el uso de animales para tratar a personas con discapacidades mentales en Inglaterra. En 1867 animales de compañía sirvieron para el tratamiento de epilépticos en Alemania. En 1994 en Nueva York se emplearon animales para llevar a cabo la rehabilitación de aviadores. Estos eventos configurarán lo que años más tarde pasaría a denominarse como “zooterapia”: prácticas terapéuticas entre personas discapacitadas o con enfermedades que afectan a su vida cotidiana (en ámbitos sociales, emocionales y cognitivos) y animales que han sido especialmente entrenados para ello. ¿Existen pruebas científicas que corroboran la efectividad de estos tratamientos? ¿Cuáles son las especies más utilizadas? ¿Es verdaderamente popular la zooterapia a nivel mundial?

No existen verdaderas pruebas científicas que corroboren al 100% la efectividad de la zooterapia en los pacientes que optan por participar en ella. Sin embargo, sí son numerosos los estudios que afirman que realmente tienen efectos positivos en sus pacientes. 

Una investigación llevada a cabo en la Universidad de Pennsylvania demostró que pacientes que habían sido ingresados debido a enfermedades cardíacas superaron más efectivamente el maltrecho al mostrar mejores ritmos cardíacos que pacientes bajo la misma situación pero que no poseían mascotas de compañía.

Asimismo, estudios llevados cabo por la Universidad Latham en California demostraron que la compañía de animales brindaba fuerzas para continuar viviendo a pacientes que sufren sida. 

Sin embargo, y a pesar de la existencia de estos casos que pueden resultar convincentes, es un hecho que los animales crean en el ser humano emociones positivas. Los animales de compañía tienen impactos verdaderamente positivos en sus dueños. Como su denominación indica brindan compañía en la vida cotidiana y están presentes en momentos de soledad, de tristeza, de frustración, de pérdida de seres queridos…Son animales dóciles y acostumbrados a vivir cerca del ser humano y a su modo de vida. Sin embargo resulta curioso el hecho de que no solo se empleen en estas sesiones animales de compañía o aquellos que caen dentro de la categoría “animales domésticos”.

Existen especies salvajes como los delfines que también integran estos planes terapéuticos, sin embargo, existen opiniones contradictorias con respecto a su uso y entrenamiento para estos fines. Esto se debe a que se trata de animales que son sacados de su medio natural y mantenidos y entrenados en cautividad. Este hecho sumado a que no existe realmente una base científica acerca de su efectividad nos lleva a la conclusión de que puede que realmente no incidan de forma positiva en el paciente a largo plazo y que además todo el proceso de preparación que conlleva no resulte beneficioso para el animal. No obstante, siguen utilizándose para llevar a cabo terapias especiales acuáticas sobre todo en niños. Esto es lo que se denomina como delfinoterapia.

Niño con síndrome de down durante una terapia con delfines

Otras terapias comunes son: 

La canoterapia (o terapia con perros) que puede adoptar 3 modalidades. Están los perros de servicio, empleados para ayudar en la vdia cotidiana a personas con discapacidades principalmente en el ámbito de la movilidad. Por otro lado los perros empleados específicamente en sesiones terapéuticas para las que son entrenados. Finalmente están los perros de visita, que son preparados del mismo modo que los anteriores pero que colaboran en actividades como visitas a hospitales. Probablemente sea el animal más empleado para estos fines y el protagonista de la mayoría de terapias con animales. En el Hospital Materno-Infantil de de San Joan de Déu en Barcelona se aplican estas terapias y de hecho es el primer hospital en incorporarlas de modo permanente. 

Paciente con un perro durante una canoterapia

Otra de las terapias más conocidas es la equinoterapia (o terapia asistida con caballos). Dentro encontramos dos tipos fundamentales: por un lado la hipoterapia (viene a tratar problemas principalmente físicos) y por otro lado la equinoterapia como tal (destinada al tratamiento de enfermedades mentales). 

Niño con problemas de movilidad durante una equinoterapia

Finalmente dentro de este grupo entraría la gatoterapia, que como su nombre indica es la terapia asistida con gatos. Es curioso el hecho de que el simple ronroneo del gato haya resultado efectivo a la hora de disminuir los niveles de estrés del paciente fomentando así la tranquilidad y relajación con conciencia del mismo.

Una de las principales ideas a tener en cuenta a la hora de juzgar la efectividad de estos tratamientos es tener en cuenta que no son utilizados para fines curativos, sino para mejorar los síntomas que pueden causar las enfermedades de los pacientes, su calidad de vida y su salud mental. Por así decirlo suponen un suplemento, un extra que algunas familias deciden añadir a los tratamientos médicos que ya reciben. 

El hecho de que surgiera en Inglaterra por primera vez y que desde el S.XIX ya se den casos del apoyo de personas con discapacidades y enfermedades o en busca de rehabilitación en los animales habla por sí solo: es un fenómeno que se ha expandido a nivel mundial. Sin embargo y a pesar de ello son muchas las personas que no conocen el término o si han oído hablar de el pero no saben dar una definición específica. 

Para la elaboración de este reportaje se preguntó a una serie de adultos de entre 20 y 23 años acerca de la zooterapia y pocos sabían dar una definición exacta del término. Sin embargo, cada vez más personas optan por darle la oportunidad a estas terapias tan especiales o se chocan con ellas por pura casualidad. Lo que sí está claro es que la zooterapia ha aportado grandes beneficios y continuará haciéndolo. 

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