
CRÓNICA| Nos desplazamos a Alicante, al hotel Bonalba de Mutxamel. Es un hotel de 4 estrellas que da la posibilidad de disfrutar de varios servicios. Entre ellos está el spa y distintos tratamientos. Al entrar al spa, la recepcionista nos ofreció toalla, gorro y la llave de una taquilla para guardar nuestras pertenencias. Una vez preparados, se podía acceder a las instalaciones. La primera que utilizamos fue la piscina climatizada, con chorros. La segunda, el baño turco. Y la tercera, más divertida, fue la sala dónde realizaban ictioterapia.
Había dos peceras llenas de peces, con dos asientos justo encima. No entendíamos muy bien en qué consistía. Patricia (se llamaba la chica) nos hizo sentarnos y meter los pies en las peceras. Los peces de repente, empezaban a acercarse a los pies y a hacer “cosquillas”. El folleto que nos acercó Patricia contenía toda la información a cerca de la icioterapia: la ictioterapia es un tipo de terapia que consiste en sumergir los pies en un pequeño tanque de agua, donde unos peces llamados “Garra Rufa” limpian y exfolian las células muertas de la piel de los pies. Resulta que es una técnica puesta de moda estos últimos años, pero que sus primeras apariciones datan en 1983 en Turquía.

A pesar de ser una actividad divertida, y relajante, tanto mi padre como mi hermana no quisieron volver a repetir esta experiencia. Esta terapia, como todo en la vida, tiene su parte buena y su parte mala. En el caso de la ictioterapia resulta poder ser un riesgo para la salud por el contagio de infecciones como verrugas plantares, micosis y enfermedades.
