Ser feliz con Alzheimer

No se trata de dar años a la vida, sino de dar vida a los años.

María, nuestra protagonista, sufre Alzheimer desde 2015
María, nuestra protagonista, sufre Alzheimer desde 2015

REPORTAJE |María se despierta una nueva mañana de marzo. Un día más no recuerda quien es, se siente nerviosa e inquieta y su primer impulso es levantarse. María tiene 74 años, sufre Alzheimer desde hace cuatro años y desde entonces no ha vuelto a ser la misma persona. Ella no lo sabe, pero no lo es, sin embargo, es feliz en su nuevo mundo, aunque no recuerde prácticamente nada. 

Residencia San Miguel
Residencia San Miguel

María es muy social y dicharachera, el Alzheimer no le ha afectado en ese aspecto. Es catalana, ha vivido toda su vida en Sabadell, una ciudad próxima a Barcelona. Sin embargo, en junio de 2015 a raíz de la enfermedad y su rápida evolución, su familia residente en Madrid tuvo que tomar la decisión de trasladarla. Actualmente vive en la Residencia San Miguel, ubicada en la población madrileña de Villalbilla, desde 2015. https://www.facebook.com/Residencia-SAN-Miguel-1289719964423788

Vanesa es una de las cuidadoras de la residencia y tiene especial cariño a María, que le devuelve ese afecto. Se acerca a la cama para ayudarla a levantarse y ella se muestra algo reticente pues cree que puede hacerlo sola.

La hora del baño no gusta nada a María que se enfada y riñe con Vanesa diciéndole cosas en catalán. Tras varios esfuerzos se supera el baño, y de vuelta en la habitación Vanesa deja que María se vista sola, todavía sabe hacerlo, no le gusta que le remuevan el armario. Luego se pone los zapatos, pero necesita ayuda para atárselos. Ya es hora de abandonar la habitación y bajar a desayunar. 

Estibaliz, vestida de blanco, es la terapeuta de la Residencia
Estibaliz, vestida de blanco, es la terapeuta de la Residencia

Como si fuera un comedor escolar los abuelos están sentados en grupos de 4, sin distinción de sexos, en diferentes mesas cuadradas.  Cada mañana María toma un café con leche y unas tostadas, y ya espera impaciente el inicio de las terapias que realiza cada mañana Estibaliz, la terapeuta de la residencia. 

Tras el desayuno sientan a los abuelos en círculo y esperan nerviosos el inicio de las actividades. Estibaliz aparece por la puerta y es asombroso el cambio de actitud de todos, sus caras son de absoluta felicidad. Desde que Estibaliz empezó a realizar las terapias se ha conseguido aumentar la participación de los abuelos, pues a día de hoy casi todos participan en las actividades.

Estibaliz empieza a dar indicaciones sobre los movimientos a realizar para que los abuelos la imiten, de esta forma trabajan con su propio cuerpo para mejorar la psicomotricidad. También utilizan pelotas, lonas y objetos que suenan para mejorar la capacidad de reacción.

Este tipo de actividades beneficia a los enfermos en multitud de aspectos, uno de ellos: la socialización. En el caso de María no es necesario porque habla por los codos y con quien sea, aunque lo que diga no tenga sentido alguno pues la persona que le está escuchando tampoco lo sabe. Sin embargo, otros abuelos tienen más dificultades para relacionarse, como es el caso de Antonia, pero que desde que ingresó en la residencia ya hace dos años, ha mejorado mucho socialmente.

Antonia es una de las residentes
Antonia es una de las residentes

Realizan distintas actividades como jugar al bingo, al quién es quién, cantar canciones, recordar cosas del pasado, hacer masajes, ejercicios de psicomotricidad… Ahora María está mucho más lúcida que por la mañana y nadie diría que estoy frente a la misma persona que por la mañana no quería ducharse. 

Aunque parezca mentira el hecho de conectar con los demás es muy importante en una enfermedad como el Alzheimer. Una de las características de esta enfermedad es el cambio de actitud que provoca, la mayoría de veces negativamente, pues los que la sufren se vuelven antisociales y solitarios. La memoria es uno de los aspectos más atacados por el Alzheimer y, sin embargo, María es capaz de recordar el nombre de algunos de sus familiares y de sus amigas de la residencia.

Después de las terapias llega la hora de la comida, el ambiente está tranquilo y relajado. Los abuelos están agotados tanto física como mentalmente de las terapias de Estibaliz.

La conclusión está clara, la terapia cognitiva ayuda a los ancianos a mitigar la sensación de soledad, a relacionarse con los demás, aunque cueste algo más como en el caso de Antonia, y a mejorar la calidad de vida de los pacientes reduciendo algunos de los síntomas del Alzheimer, y a no deprimirse. 

Puede ser que María no recuerde nada de su vida anterior, pero seguro que no olvidará los buenos momentos que ha pasado en la residencia.

A continuación dejo el enlace sobre el mini reportaje que he publicado en Youtube sobre algunas de las actividades que se realizan en la Residencia San Miguel: https://www.youtube.com/watch?v=Pr0yuT8bsn8&feature=youtu.be

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