ENTREVISTA
Ya hemos hablado anteriormente de los beneficios de la terapia asistida con animales, en concreto con caballos, pero nunca antes habíamos tenido la oportunidad de hablar con personas que realmente han asistido a estas terapias y, sobre todo, que han vivido y comprobado sus mejoras. En esta ocasión la encargada de transmitirnos sus vivencias y opiniones respecto a la zooterapia es Liliana, madre de una niña de 13 años llamada Marta con discapacidad y problemas de ansiedad. Nos espera sentada en una de las mesas del pequeño merendero que se encuentra en la finca donde Marta asiste a la equinoterapia.
E: Encantada de conocerte, Liliana. Primero de todo, cuéntanos, ¿qué fue lo que te llevó a traer a Marta a este espacio?
L: Descubrí la zooterapia gracias a una amiga que tenía a su madre en una residencia de ancianos. En la residencia existía la posibilidad de que los ancianos pudieran apuntarse a realizar terapias con caballos, y me contaba que su madre estaba contentísima. Me informé sobre el tema y vi que también estaba recomendada para niños como Marta, no solo con discapacidad si no también con problemas de ansiedad, y me encantó la idea de que este problema pudiera mejorar con solo montar a caballo. Pocos días después se lo comenté y ella se entusiasmó mucho porque además le encantan los animales, así que decidimos probar.
E: ¿Cuánto tiempo hace que Marta asiste a estas terapias?
L: Lleva asistiendo aproximadamente un año.
E: ¿Y qué cambios son los que has notado en ella a lo largo de este año?
L: Principalmente, noté a mi hija muy alegre e ilusionada con la actividad. Le encanta venir y estar con su caballo y el resto de niños, por lo tanto es algo que la mantiene ocupada y que le trae mucho bienestar. A parte de querer mucho al caballo, aquí ha hecho muy buenas amigas, cosa que en el instituto es más complicada, y eso le ha traído mucha alegría. Además, Marta tiene problemas de ansiedad, se pone muy nerviosa con pequeñas cosas y lo suele pasar mal, y gracias a esta terapia la encuentro más tranquila y positiva.
E: Y, habiendo vosotras experimentado estas notables mejoras, ¿piensas que la zooterapia tiene la suficiente difusión?
L: La verdad es que no, yo descubrí estas terapias de casualidad, pero creo que la mayoría de personas no están informadas respecto a este tema. A mí me encantaría que se realizaran más charlas y conferencias sobre esto, ya que estoy segura de que muchos padres se encuentran en la misma situación que yo y no encuentran la manera de que sus hijos mejoren, o desean que tengan un pasatiempo que los haga felices y no lo encuentran. Yo, desde que Marta asiste, no paro de comentarlo por ahí para que cada vez le vaya llegando a más gente. Además, les dije a los monitores que trabajan aquí en la finca que me dieran unos cuantos folletos, y ya los tengo puestos por mi lugar de trabajo y el instituto de mi hija.
E: ¿La equinoterapia se complementa con alguna otra actividad?
L: Pues aparte de lo que son las actividades con los caballos, los niños a veces también asisten a pequeñas clases con psicopedagogos, ejercicios de estimulación, juegos… Son como pequeños complementos a la equinoterapia, pero está todo bastante centrado en los caballos, porque además, fundamentalmente los traemos aquí a disfrutar y relajarse, y con los caballos es como más disfrutan.
E: Muchas gracias, Liliana, ha sido un placer. Espero que Marta y tú sigáis disfrutando tanto como hasta ahora de la equinoterapia.
