
CRÓNICA | Tras el éxito de sus ediciones anteriores el Centro de Estudios Musicales María Grever, junto al Ayuntamiento de Parets del Vallès, ha vuelto a organizar un concierto circular coincidiendo con las fiestas populares del pueblo.
El evento tuvo lugar el pasado 6 de abril a las 20h de la tarde en el Polideportivo municipal Joaquim Rodríguez.

El concierto circular es un evento pionero en las terapias musicales, creado íntegramente y dirigido por Ernesto Briceño, director del CEM María Grever. En palabras del director del centro: “se trata de una experiencia de inteligencia emocional cuyo objetivo es crear una atmosfera sensorial a través de los sonidos, la iluminación, la meditación activa y la inmersión sonora binatural”.
El lugar parece poco adecuado para tal evento, pero se ambienta a la perfección para crear una burbuja entre la música y los asistentes. Se dispone un pequeño escenario en el centro y otros cuatro en puntos más alejados, rodeados de colchonetas puestas en el suelo y de numerosas sillas rodeando al escenario.
Sobre las 19h empiezan a aparecer los primeros asistentes, todos ellos distintos, y por lo que parece con alguna discapacidad, pero, aun así, se les ve contentos y con ganas de que empiece. Los pacientes, tanto niños como adultos, se van sentando en las colchonetas mientras que los familiares toman asiento en las sillas colocadas detrás. Hacia las 19:45h el pabellón ya está lleno, diría que no cabe ni un alfiler, sin embargo, todavía no han llegado los músicos.

De repente, las luces se apagan y se encienden algunos focos de colores; se hace el silencio. Empiezan a entrar lentamente los músicos con distintos instrumentos y se sientan en los distintos escenarios. Se va creando un ambiente de tranquilidad y paz.
La música empieza a sonar y a lo largo del concierto se escuchan melodías que van desde el sonido más puro como los cuencos tibetanos, un cuarteto de cuerdas y percusión con instrumentos inusuales, reconstruidos con diferentes piezas hasta la voz humana.
Al mismo tiempo los pacientes tumbados reciben terapias por parte de especialistas que van pasando entre ellos. La idea es sentir el poder placentero y curativo de la música y que la persona sienta efectos positivos durante y tras la terapia.

Terapeuta. Imagen cedida por CEM Maria Grever 
Terapeuta. Imagen cedida por CEM Maria Grever 
Instrumento para la terapia. Imagen cedida por CEM Maria Grever
No es sencillo relajarse por completo y conectar con nuestro cuerpo, requiere práctica, pero el simple hecho de estar en ese ambiente y dejarte llevar por los sonidos, olores y luces contribuye a la conexión mente – cuerpo.
Algunas de las canciones han sido escritas por personas de la escuela con síndrome de Down y tratan sobre la necesidad de mayor investigación sobre las enfermedades y el uso del lenguaje musical como medio para comunicar las emociones. Varios alumnos del CEM María Grever salen al final para cantarlas, apoyados por el grupo Cordes del Món de la misma escuela. Tras ellos, otros artistas suben al escenario y ponen su granito de arena en el concierto, pidiendo más inclusión social para las personas con ciertas discapacidades.
Con un precio de 6 euros la entrada anticipada y 7 euros en taquilla, pudimos disfrutar de mucho más que un concierto. Es una experiencia vibrante, emocional y multi sensorial que te hace conectar los cinco sentidos y sumergirte en el sonido. Este tipo de evento se está integrando muy bien en las terapias musicales y el CEM María Grever tiene previsto realizar nuevas ediciones a nivel nacional.
