Algo tan simple como la música puede mejorar la calidad de vida del ser humano

COLUMNA DE OPINIÓN|Todos alguna vez hemos escuchado una canción que nos devuelve a la adolescencia, nos recuerda a alguien que ya no está, nos levanta el ánimo, nos relaja o tal vez nos hace llorar. Pero sea cual sea el motivo por el que la escuchamos, nos ayuda a expresar aquello que verbalmente no podemos decir.
No es nada disparatado afirmar que la música actúa como terapia y que tiene un efecto terapéutico en nuestra persona.
La mayoría escuchamos algo de música al menos una vez al día: en el coche, en el tren con los auriculares, en la ducha o mientras cocinamos, y puede ayudar a prepararnos para el día o bien relajarnos y desconectar después de una larga jornada.
Las terapias musicales benefician a todo tipo de personas indistintamente de la edad, incluyendo aquellas con necesidades especiales tanto físicas como emocionales. Mejora la autoestima, comunicación y por tanto relación con el mundo exterior. Sin embargo, es complicado que las terapias musicales puedan curar por completo una enfermedad, pero sí pueden mejorar la calidad de vida del paciente y evitar el deterioro temprano.
En las sesiones de terapias musicales se utiliza únicamente la voz del terapeuta y algunos instrumentos fáciles de tocar para que el paciente pueda intervenir. Se pretende conseguir que la persona se relaje, se sienta segura y predispuesta a dejarse llevar y liberarse.
Las terapias pueden ser grupales o individuales según las necesidades y se pueden realizar en cualquier espacio abierto o cerrado como escuelas, consultas privadas, hospitales, residencias o centros culturales.
Desde la experiencia personal, no es necesario tener algún tipo de problema o dificultad especial para someternos a dicha terapia. El mundo en el que vivimos cada día, está lleno de estrés, ansiedad, contaminación acústica y lumínica. Vivimos el día a día muy deprisa y no nos detenemos a pensar en nosotros mismos, en nuestro bienestar y salud.

Una vez acabada la terapia, conviene tomarse unos minutos para retomar nuestra rutina y enfocarnos en aquello que tenemos pendiente y los objetivos a corto – largo plazo.
