ARTÍCULO DE OPINIÓN | Un sentimiento que podemos encontrar en multitud de personas es el amor hacia los animales, en general o a un animal en particular, ya sea nuestra mascota o no.

Este amor hacia, por ejemplo, los perros, podría calificarse como un sentimiento más puro e incondicional que el amor que podemos sentir hacia otras personas, ya que es un amor totalmente desinteresado y bondadoso, ellos tan solo buscan nuestra compañía y nuestro contacto al igual que nosotros el suyo, sin buscar nada a cambio y sin ningún tipo de interés oculto.
La perroterapia, que entra dentro de las terapias asistidas con animales o zooterapia, busca que este agradable sentimiento que producen los animales en nosotros, pueda ser el camino hacia la mejora de todo tipo de problemas psicológicos.
Las personas con un perro como mascota pueden describir cómo es el sentimiento cuando llegan a casa y su perro viene corriendo, ladrando y saltando de felicidad al verles. La sensación es de calma, de confianza en que nuestra mascota siempre va a estar feliz de vernos, hayamos tenido un día bueno o malo, hayamos cumplido o no en nuestras obligaciones o nos sintamos bien o mal con nosotros mismos, siempre va a estar ahí, recibiéndonos como si llevara años echándonos de menos, cuando solo han sido unas horas. Este efecto calmante es lo que usa la zooterapia (en concreto la perroterapia) para ayudar a pacientes que han sufrido eventos traumáticos: muchos pacientes establecen vínculos emocionales con los perros con los que interactúan en las terapias, y esta conexión, junto con el resto de su tratamiento, ayuda a que poco a poco su estado emocional vaya mejorando.La perroterapia, al buscar que se despierten todas las buenas sensaciones que nos produce el contacto con estos animales, también ayuda a pacientes con problemas psicológicos como la depresión o la ansiedad.
En definitiva, está científicamente demostrado que los animales de compañía mejoran nuestra calidad de vida, debido a que son un soporte psicológico y reducen la sensación de soledad, por lo que estas terapias, a pesar del poco reconocimiento que tienen a la hora de curar pacientes, pueden ser el extra en un tratamiento que finalmente acabe con el problema de la persona en cuestión.
