CRÓNICA | Nos desplazamos a la residencia Condes del Carpio situada en el pueblo El Carpio, en la provincia de Valladolid. En ella se van a realizar terapias con dos perros en las que colaborarán los mayores que viven en la residencia.

Cuando entramos nos conducen a una sala donde hay una mesa grande colocada en el centro y sillas alrededor de ella. En las mismas se encuentran sentados varios de los residentes que van a realizar las terapias con perros.
Pasan varios minutos y aparecen los protagonistas de esta historia: dos golden retriever, Coco y Luna, que vienen acompañados de sus cuidadores, son los que colaborarán a lo largo de la mañana en las terapias. Los ancianos se alegran de la presencia de estos animales y están deseando empezar a divertirse con ellos.
La sesión comienza con una primera toma de contacto con los perros, acariciándolos, peinándolos, dándoles de comer barritas… Más adelante, ya cuando los ancianos se sienten seguros empiezan las terapias. En primer lugar, colocan a los perros delante de los mayores y estos últimos tienen que lanzarles una pelota, los animales la recogen y se la devuelven para que puedan seguir jugando. Los residentes no para de besar y de acariciar a sus nuevos amigos, y hasta pedían que se les hicieran fotos. La sesión finaliza con una demostración de habilidades de los animales junto a sus cuidadoras.
Los mayores encuentran en las terapias caninas una mejora en su psicomotricidad, trabajan la memoria y su capacidad de relacionarse. Los ancianos abandonan su papel de ser cuidados y ser convierten en cuidadores de los perros, con los que establecen una relación muy especial. Las risas, los besos y la alegría son el cambio que más se nota en ellos.

