Los perros que abren mentes

COLUMNA DE OPINIÓN |La primera vez que un genio muestra sus ideas al público general, lo que suele ocurrir es que despierta la risa en la gran mayoría, así como los comentarios de “loco, eso no es cierto”. Hace unos meses acudí con un amigo que buscaba terapias emocionales para su hijo a una perroterapia. Desde el momento en que se le planteó la idea no hacía mas que decir que seria una pérdida de tiempo y que prefería acudir conmigo antes de llevar a su hijo y que se encariñase de los animales innecesariamente.

Socialmente, son muchas las veces en las que si en cualquier cosa referente a la salud no hay una persona con bata blanca sentada en una consulta involucrada, no estamos ante un remedio efectivo. 

En esas ocasiones, solo puedo pensar que la gente de mente cerrada debería abrir sus puertas y dejar que los progresos sociales y las nuevas alternativas en la búsqueda de la salud les den una bocanada de aire fresco en la cara.

Lo cierto es que la zooterapia ya ha sido aprobada científicamente, es decir, existe evidencia de que las relaciones con animales contribuyen a la mejora de salud de los pacientes que escogen esta opción. Son muchos además los expertos que continúan investigando en este campo. A nivel mundial son cada vez mejores vistas y cada vez se indaga en más formas de hacer uso de este regalo de la naturaleza. Para ello, los animales son sin duda alguna entrenados cautelosamente de cara a estos fines. 

Ahora bien, no es la zooterapia una técnica curativa, sino un método complementario para los pacientes. Muchas son las ocasiones en las que se han dado comentarios del tipo: “una hora con un caballo no le va a quitar el autismo a mi hijo”. Ciertamente este es el principal malentendido que se deriva de estos tratamientos, y es que la zooterapia lo que persigue es la improvisación en ciertos ámbitos mentales y emocionales del individuo. Las personas tienden a olvidarse de la importancia que tiene la salud mental en nuestras vidas y que realmente es algo por lo que hay que preocuparse. La salud mental es la base de muchas cosas y cualquier actividad que le sea de beneficio no puede ser despreciada y descartada de la lista sin más. 

Bien, me costó unos días convencer a mi amigo para asistir a una de estas sesiones con animales, pero tan solo una hora le llevó tomar la decisión de inscribir a su hijo en la siguiente sesión. A día de hoy continua asistiendo a estas terapias y yo sigo creyendo que al mundo le hace falta un poco más de aceptación. 

En la imagen se puede observara un grupo de niños en una sesión de perroterapia rodeando a uno de los perros especializados.
Niños jugando con un perro en una sesión de perroterapia

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